No dijo mucho, incluso sus abogados respondieron por él ante el juez. James Eagan Holmes, quien fue detenido después de la masacre ocurrida en la madrugada del viernes en un cine de las afuera de Denver, permaneció impasible, "groggy", durante la audiencia. Con un traje de reo, se la pasó mirando hacia el frente. La Policía de Colorado culpa a Holmes de perpetrar la masacre y dijo que llevaba tres armas cuando abrió fuego en la función que estrenaban la nueva película de Batman. Los fiscales que llevan el caso evalúan una decisión sobre pedir la pena de muerte. El lunes, Holmes deberá volver a comparecer para escuchar formalmente los cargos en su contra.